Documento de inscripción de Acólito: (archivo PDF)
Hasta el Concilio Vaticano II los ministerios se dividían en órdenes mayores y órdenes menores. Eran las órdenes menores el Ostiariado y el Lectorado, las primeras, y las segundas, el Acolitado y el Exorcistado. Y las órdenes mayores eran el Subdiaconado, Diaconado, Presbiteriado y Episcopado.
Después del Concilio Ecuménico, las órdenes sagradas se redujeron a Diaconado, Presbiteriano y Episcopado, y aparecieron los ministerios instituidos, que no son ordenados por la acción divina, sino eclesial, siendo los que actualmente pueden instituirse como Acólito y Lector.
Dentro de nuestra Hermandad, en ausencia de acólitos instituidos, existe un grupo de muchachos que participan activamente de la acción litúrgica como acólitos.
Las principales funciones del acólito, según la carta "Ministeria quaedam", de15 de agosto de 1972, de S.S. Pablo VI, se establece en el apartado VI: “El acólito queda instituido para ayudar al diácono y prestar su servicio al sacerdote. Es propio de él cuidar el servicio del altar, asistir al diácono y al sacerdote en las funciones litúrgicas, principalmente en la celebración de la Misa; además, distribuir, como ministro extraordinario, la sagrada comunión cuando faltan los ministros de que habla el canon 230 del Código vigente, o están imposibilitados por enfermedad, avanzada edad o ministerio pastoral, o también cuando el número de fieles que se acerca a la sagrada Mesa es tan elevado que se alargaría demasiado la misa. Se le podrá encargar, en las mismas circunstancias especiales, que exponga públicamente a la adoración de los fieles el sacramento de la sagrada Eucaristía y hacer después la reserva, pero que no bendiga al pueblo. Podrá también cuidar de la instrucción de los demás fieles, que por encargo temporal ayudan al sacerdote o al diácono en los actos litúrgicos llevando el misal, la cruz, las velas, etc. o realizando otras funciones semejantes. […]
Una vez dicho esto, poco me queda a mí qué decir sobre los Acólitos y Servidores de nuestra Hermandad, los cuales participan en todos los cultos que se celebran en la Hermandad, tanto internos como externos, dignificando el Culto Divino haciéndose participes propios de lo que allí acontece.
De la misma manera, este grupo también participa en los Devotos Besamanos a nuestras Benditas Imágenes, haciendo turnos, como también las distintas procesiones de organiza la Hermandad, teniendo el acto más importante este grupo el día de la Estación de Penitencia, donde todos quieren el mejor de los puestos para poder disfrutar junto a sus Amantísimo Titulares.
Pero ser acólito también implica compromiso. El compromiso de tener, como puse en la bienvenida, las manos abiertas y dispuestas al servicio de la Hermandad. Y por supuesto, ese compromiso, esa disponibilidad, esa entrega, siempre serán recompensados, pues no hay mejor recompensa que estar junto a Ellos en el momento que más Los necesitamos.
Para pertenecer al Cuerpo de Acólitos y Servidores no hace falta mucho. Solo cumplir en la medida de lo posible, siempre de una forma razonable, las Normas del Acolitado y cumplimentar la ficha. Espero que os animéis a participar de una forma más activa con vuestra Hermandad.