Parece que poco a poco, cae la noche sobre las hojas de nuestro almanaque. Ese almanaque de Sevilla que nos recuerda con los símbolos que ya es Noviembre. Lo hace de forma sutil y lisonjera. Y también cae la noche sobre nosotros. Noviembre es ocaso de glorias y despertar de los santos. Nunca un mes fue tan completo, pues en los próximos treinta días Sevilla es capaz de recordar la proclamación del Dogma Asuncionista, hace ya más de cincuenta años, que proclamará la Ascensión de la que es Pura y Limpia en Cuerpo y Alma a los Cielos. Asimismo, el día 5 de Noviembre, Sevilla recordará a nuestra querida Madre Angelita.
En el caminar pausado de nuestra Hermandad, celebraremos Solemnes Honras Fúnebres por nuestros Hermanos el día 14 de Noviembre. Es momento de parar el reloj, de cortar la brisa, de callar la palabra. Sentarnos frente a la Madre Dolorosa y al verla de luto, Ella la primera, desempolvar crespones negros. En la penumbra del año, debemos recordar a aquellos que lucharon, que no desfallecieron por llevar a María por bandera, a los que sobre sus costales levantaron al Rey de Reyes. Válgame el símil, este mes nuestra Hermandad se viste con su hábito de nazareno, morado penitente tintado por inmaculado manto de pureza, como lo hicieron los que antes pasaron sobre nuestros pasos. Para ellos, que brille por siempre la Luz Eterna.
